Ya lo sé qué no tengo muchos minutos para vivir, por lo tanto, voy a registrar lo que he visto para qué todos sepan lo que pasó a mí.
Mi nombre es Florencio Hernández y soy un estudiante de medicina en la Universidad de Salamanca. Desde niño he oído historias de una creatura que supuestamente vivía en las tierras de la América del Sur, cuyo nombre era Cucaracha de las Nieves. Me decían que los primeros relatos sobre la creatura fechaban de los tiempos de la colonización española; los colonizadores, que se aventuraban en las montañas que hoy corresponden a los andes argentinos y chilenos, decían ver un monstruo en las montañas llenas de nieve.
Naturalmente, yo, curioso que era, nunca había dejado de fantasear sobre la cucaracha, soñaba en encontrar a ella.
De haber pasado tiempo, crecí y decidí hacer mi tan soñado viaje a América del Sur. Empecé a prepararme hace aproximadamente cinco meses. Partí el 12 de junio de 1996 para Buenos Aires.
En Buenos Aires conocí a Diego Romero García, un aficionado de la Cucaracha de las Nieves así como yo. Diego, no obstante, decía ya haber visto a la Cucaracha. Eso me puso demasiado y completamente feliz, pues que mis posibilidades de lograr a ver la cucaracha habían crecido exponencialmente.
Decidimos Diego y yo qué saldríamos por la mañana siguiente hacia los Andes, y así lo hicimos.
Después de una semana viajando llegamos en nuestro destino y empezamos a subir la montaña. Pasado dos semanas ya me había perdido la esperanza de lograr ver la cucaracha, mi tiempo de vacaciones estaba terminando y el frío de la montaña nos molestaba mucho. Sin embargo, no tardó mucho más para que un día, cuando caminábamos por un bosque, visemos una creatura qué emitía un brillo intenso. La creatura se aproximó de nosotros y dijo a Diego:
– Why are you here again, dude? Ready to die, motherfucker?
– No hablo inglés – dijo Diego
– Por supuesto qué lo hablas, cabrón. Me has dicho que era un gringo en la última vez que nos hemos visto.
– Mentí
– ¿Preparado para morir entonces, hijo de puta?
– Poco importa si lo estoy o no, no sos real. Tengo esquizofrenia y estoy teniendo un ataque psicótico
– Voy a mostrarte quien no es real aquí, resto del aborto
Con este comentario final, la cucaracha lo golpeó en la cabeza y Diego cayo sin todavía lograr dar su último suspiro, como se ya estuviera muerto y solo esperase por el golpe final.
En un estado de shock, yo corrí hacia el horizonte y ahora estoy escondido detrás de una piedra. Estoy con miedo que la Cucaracha me encontre, pero yo sé que se morir hoy, lo haré feliz. Amo a la Cuc…